The Only One: la noche de Morphine en Buenos Aires

“ You are the only one who thinks like you

You are the only one who dreams like you

You are the only one the only one…”

 

La noche del 21 de junio de 1997 fue la más larga y esperada por un trío de amigos de Parque Chacabuco, Ciudad de Buenos Aires, que compartía el culto a otro trío, en este caso de Boston, Massachusetts.

Nos habíamos conocido en los años 80, en el barrio, y los tres (Darío, Diego y yo) compartíamos gustos musicales que tendían a la oscuridad. La trinidad afectiva se fortaleció hacia mediados de los 90, cuando fuimos parte del selecto grupo de enterados del culo del mundo que se había hipnotizado por ese sonido atmosférico libre de guitarras.

Mark Sandman.

La neblina del ayer no permite precisar con exactitud, pero en algún momento de 1995 se produjo la revelación al conseguir, en una disquería del centro porteño, los dos primeros discos de la banda, Good (1992) y Cure for Pain (1993). Luego llegaría el resto de la discografía de Morphine, como de la constelación Sandman, que incluía a sus bandas previas y amigas: Treat Her Right, Hypnosonics, Medeski, Martin & Wood, The Presidents of United States of America. Así como también las compras en tiendas especializadas como Pure Pop Records (en Av. Asamblea 843) o en la cadena estadounidense Tower Records, en la sucursal de Santa Fe y Riobamba.

Si bien la ficción del uno a uno había generado las condiciones para que los grupos internacionales bajaran a Sudamérica, jamás nos imaginamos que, a solo dos años de empezar a escuchar sus discos, tendríamos la chance de ver en vivo a ese grupo que se posicionaba a kilómetros de la masividad. De hecho, Mark Sandman solía decir: «Preferimos los lugares chicos. No somos famosos. Famosos son Michael Jackson y Madonna. Los estadios son para ellos. Lo nuestro es sonar mejor en vivo que en estudio, y conocer países y personas.»

 

 

Morphine llegaba a la Argentina en junio de 1997, en el marco de la gira de presentación de su cuarto disco, Like Swimming, para brindar dos shows (el 20 y 21 de junio; luego agregarían la función del domingo 22) en la disco-bar Dr. Jekyll, de Belgrano.

No tenemos registros fotográficos, ya que ninguno de los tres llevaba una cámara a los recitales de esa época, y mucho menos una filmadora VHS. Pero sí contamos esa vez con la lucidez oportuna para cargar un grabador Panasonic y un cassette Sony Super EF de 90´, con la finalidad de inmortalizar el show del trío de “low rock”.

Esa noche del sábado 21 viajamos en la línea 44 desde Parque Chacabuco a Belgrano. Nos bajamos en Cabildo y La Pampa y empezamos a caminar en dirección norte. A la altura de Cabildo y Mendoza pasamos por una de las tantas y anodinas “pizza-café” de luces dicroicas, potus y mármol tan propias del menemato. Por algún motivo miré hacia adentro del negocio y me detuve abruptamente en la puerta, para señalarles a mis amigos la figura proyectada de un duende, un ex ministro de economía de la última dictadura cívico-militar que había sido indultado por el presidente Carlos Saúl Menem y que cenaba en libertad.

 

 

Tras el shock de impunidad epocal seguimos nuestra marcha por Cabildo hacia Monroe. Recuerdo dos escalas técnicas antes de llegar a destino: en el baño del McDonald´s, de Cabildo casi Olazábal, y en el quiosco de la esquina de Monroe y Vuelta de Obligado, donde nos tomamos unas birras antes de sumergirnos en los vapores de Monroe 2315.

Ni bien entramos a Dr Jekyll nos cruzamos en la planta baja del boliche con la imagen insólita de Andrés Ciro, en pose pomelística, que tomaba un trago mientras en el piso superior comenzaba a sonar “Have a Lucky Day”. Rápidamente subimos la escalera con el grabador en Play y Rec, y lo que sucedió a continuación fue, muy probablemente, el show más singular y exquisito que hemos visto por estos confines.

 

Extraído del Facebook de Seiko Olaf Lebreton

Casi tres años y medio después, el 16 de noviembre de 2000, nos encontramos con Diego “Jopo” Angeli (por entonces conductor del canal Much Music) en el recital que dio Fishbone en Cemento. Lo interpelamos por unas imágenes que había difundido el canal de los conciertos de Morphine en Dr. Jekyll, y nos respondió, con evidente desazón, que alguien había regrabado encima de la cinta original.

Por eso, en el día en que Mark Sandman celebraría el sesenta y ocho aniversario de su natalicio, y después de veintitrés años, tres meses y tres días, presentamos por primera vez el audio digitalizado de una noche legendaria para ambos tríos.

A la memoria de Darío Calabrese (Darioca).

 

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Editor (UBA). Director de Editorial Crack-Up, especializada en narrativa, poesía y ensayo.

2 pensamientos en “The Only One: la noche de Morphine en Buenos Aires

  1. Gran nota! Ver a Morphine en vivo y en Belgrano, es una joya que atesoro entre mis shows en vivo. (junto al quinteto de Miles Davis (sin él) en Estadios Obras). Impresionante banda Morphine!!!. Recuerdo haber salido del show con la necesidad de comer unas porciones de pizza de Burgio y tratando de entender lo que acababa de ver. Con una excitación similar a cuando salí de ver a Living Colour en el Teatro de Colegiales.

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