Las cartas de Roberto Arlt
A cien años de la publicación de El juguete rabioso, el periodista y docente Julián Berenguel prepara una edición de la correspondencia del escritor argentino, cuya publicación Ricardo Piglia había imaginado en su novela Nombre falso, de 1975. Veinticinco cartas que incluyen intercambios con colegas, familiares y amigos, con opiniones muchas veces brutales y sin filtro. 
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¿Cómo empezó tu investigación en torno a las cartas de Roberto Arlt? ¿Alguna había sido incorporada, total o parcialmente, en los ensayos o las biografías que existen? 

Julián Berenguel: El puntapié inicial de la investigación fue recordar la falsa referencia de Ricardo Piglia en su cuento “Homenaje a Roberto Arlt” (en Nombre falso, de 1975), cuando cita una supuesta edición de 1973 de la Correspondencia de Arlt. La idea de un libro compilatorio de sus cartas me pareció genial. La gran mayoría de las cartas proviene del Instituto Ibero-Americano de Berlín (mails en alemán mediante), algunas estaban en el CeDInCI y otras fueron publicadas en libros, diarios y revistas. Hubo y hay varios proyectos para reunir la obra completa de Arlt, pero hasta donde sé nunca se trabajó puntualmente sobre su escritura privada, por nombrarla de alguna manera. Además de ser uno de nuestros mejores y más grandes escritores del siglo XX, Arlt es una obsesión personal hace años, así que identificar ese “hueco” editorial me hizo pensar que se podía avanzar. Y a más de cincuenta años del dato apócrifo inventado por Piglia, valía la pena hacer que ese libro existiera materialmente. Podemos decir que es un ejercicio crítico nacido de la ficción.

¿Cuál fue el criterio de edición? ¿Temático, cronológico? Entiendo que, para la transcripción, vas a respetar la prosa de Arlt, con sus famosas faltas de ortografía.

La idea es presentarlas en orden cronológico, de 1925 a 1942. Si bien todavía no tenemos un criterio de edición cerrado y definido para las transcripciones, si es que vamos a normalizar todos los textos o no, sí puedo adelantar que sus famosas faltas de ortografía existieron y vamos a dar cuenta de eso, con reproducciones de los originales y notas al pie. Leopoldo Marechal, por ejemplo, contaba que cuando compartían redacción en el diario El Mundo, desde el escritorio de al lado Arlt le preguntaba si “exégesis” se escribía con “G” o con “J”. Pero como dijo (de nuevo) Piglia: “Cualquiera puede corregir una página de Arlt, pero nadie puede escribirla”.

¿Qué hallazgos encontraste en las cartas? ¿Hay puntos de contacto con su obra narrativa, o con sus Aguafuertes? 

Hay de todo. Desde un dibujo hecho por Arlt hasta menciones de sus vínculos con figuras de la literatura y el periodismo de la época, además de sus afectos. Efectivamente, tienen conexión con sus aguafuertes: desde España y Chile cuenta sus impresiones, aclarando detalles sobre los modos y costos de vida en cada lugar, como buen observador. También hay puntos de contacto con su ficción: cuando le escribe a Ricardo Güiraldes recurre a un lirismo muy parecido a ciertos pasajes de El juguete rabioso, con estilo expresionista. Hablando con su hermana, en una carta relativamente conocida, se identifica con Remo Erdosain por compartir esa misma angustia. Y al mismo tiempo, comenta una y otra vez sus intentos por hacerse rico con un invento, como sus personajes (en su caso, unas medias femeninas irrompibles, que al parecer nunca le salen). No hay que perder de vista que estos eran textos escritos para la comunicación interpersonal, en confianza o con cierta intimidad, como quien manda un mail hoy en día, y muchas veces con una sinceridad brutal (que nos lleva, de paso, a su gran aguafuerte “La terrible sinceridad”). Ahí se leen, sin filtro, opiniones machistas y momentos de total fatalidad, pero también mucho de la trastienda de su escritura, su proceso, y fragmentos iluminados por un humor muy genuino. En ese sentido, se puede rastrear una voz y un lenguaje arltiano en común entre su escritura pública (las aguafuertes) y su escritura privada (las cartas).

Trabajás con un corpus de 25 cartas. ¿Había más? 

Pude dar con estas 25 por el momento. Según Omar Borré, también se había carteado desde España con un amigo suyo, el actor Pascual Nacaratti, con quien Arlt formó la sociedad comercial ARNA (por Arlt-Nacaratti) para financiar y patentar las medias, e incluso instalaron un laboratorio químico en Lanús. Para Nacaratti, el contenido de esas cartas no favorecía a Arlt, por eso no las dio a conocer. No pude ubicar a ninguno de sus descendientes, si es que los hubo, para preguntar por esos papeles. A esta altura, es muy probable que estén perdidos, así que no podemos saber qué decían.

Para trabajar con las cartas, ¿volviste a las novelas, o tuviste a mano algún ensayo o alguna de sus biografías? Pienso en los textos de Masotta, Correas, Viñas, Saítta…

Sí, releí aguafuertes y novelas para tratar de identificar y dimensionar la presencia de la carta como género discursivo en sus textos. Es interesante porque es un recurso narrativo que aparece una y otra vez, por una cuestión meramente coyuntural del tiempo que le tocó vivir. Esto lo vemos en ciertos personajes que escriben y leen cartas, pero también en títulos de aguafuertes que, por estar escritas desde el exterior, tienen otra perspectiva que les da la distancia. A fines documentales, revisé estos libros, sobre todo para corroborar dónde habían circulado algunas de las cartas antes, inclusive fragmentos: Roberto Arlt, el torturado, de Raúl Larra (la primera biografía); Prólogos a la obra de mi padre, de Mirta Arlt; Arlt y la crítica, de Omar Borré; El escritor en el bosque de ladrillos, de Sylvia Saítta y el perfil “Roberto Arlt. La vida breve”, de Leila Guerriero, en su libro Plano americano.

Sé que trabajás en un artículo para la revista Hispamérica que analiza los textos y hace un cruce con su obra y su biografía, una versión preliminar del prólogo. ¿Cuándo creés que va salir el libro y por qué editorial? ¿Hay título tentativo?

Sí, estoy preparando un artículo que contextualiza y analiza una parte del corpus. El libro va a salir por el sello Editores Argentinos, de Esteban Bertola y Andrés Monteagudo, esperamos que para 2027. Que, dicho sea de paso, hace poco hicieron un rescate muy esperado: el monumental Melpómene, los diarios de más de tres décadas de Enrique Wernicke. Volviendo a Arlt, no tenemos título por ahora, pero puede que sea algo genérico como “Correspondencia”, “Epistolario”, “Cartas” o alguno por el estilo. Si seguimos el hilo que planteó Piglia desde la ficción, deberíamos elegir el primero. Quizás mientras avancemos con el proceso de edición nos llevemos una sorpresa. Veremos.

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Carta de Roberto Arlt a su hija Mirta (1941)

Querida Mirtita:

Recibí tu carta. No es para tanto un aplazo. Partí del principio que nosotros los Arlt nunca hemos sido fuertes en gramática y ortografía. Yo todavía no sé a ciencia cierta qué diferencia existe entre un verbo y un adverbio. En cuanto a ortografía no necesito darte referencias. En cuanto al viejo de mierda ese, paciencia. Volvé a dar examen y tomá ese asunto con la tranquilidad que hay que tomar todos los asuntos debajo del sol. Si vos situás en otro planeta a una muchacha que aplazan por ortografía y gramática te darás cuenta que eso no tiene importancia. Estudiá otra vez y listo.

No te he escrito con la frecuencia que quisiera y tampoco he ido por allá, porque constantemente estoy ocupado con este asunto de las medias, ya que queremos salir comercialmente con los primeros fríos. Y vamos a salir.

Fijate vos que estaba invitado para pasar semana santa en el Tigre, no he podido por los trabajos. Te mando aquí un pedazo arrancado de una media tratada con mi procedimiento. Te darás cuenta que sacándole el brillo a la goma (me van a entregar ahora una goma sin brillo ni tacto como el que tiene esta) el asunto es perfecto Tendrán que usar mis medias o andar sin medias en invierno. No hay disyuntiva. 

Describirte las pruebas y trabajos que he efectuado hasta la fecha es escribir una novela. Con decirte que mediante pruebas y trabajos sucesivos he conseguido reemplazar una pierna de aluminio que costaba 100 $ por una pierna de madera revestida de plomo cromado que cuesta 15 $. Es fantástico. He tenido que inventarlo todo, y sin trabajo y hacer pruebas no era posible. 

Escribime diciéndome qué impresión te produce este pedazo que te he enviado. Se puede lavar con agua caliente. No calentará la pierna en invierno porque su temperatura interna se contrabalanceará con la temperatura externa. Bueno, como ves, no pierdo tiempo. Esta media durará por lo menos un año. Su transparencia es notable. Ponele un papel impreso atrás y podés leerlo.

Querida Mirta, tené la seguridad que esto pronto estará en marcha comercial. Yo no pierdo un solo día. Todos los días trabajo en esto, para ponerlo a punto industrialmente ya faltan muy pocos detalles, pero detalles que hay que ultimar. Dale saludos a mamá y recibí un abrazo de tu papá que te quiere y recuerda siempre. Trabajá en el ingles con el ánimo que yo trabajo en las medias. Chau linda.

Carta de Arlt a su hija Mirta (aprox. 1941), publicada en revista Ficción N° 15 (1958). Digitalizada por AHIRA (Archivo Histórico de Revistas Argentinas)

Juan Maisonnave

Escritor, editor y periodista cultural. Socio fundador de Pinka Editora. Publicó Los juegos compartidos (Santiago Arcos Editores, 2013), que obtuvo el Segundo Premio en la categoría Cuento del Fondo Nacional de las Artes. Participó de los talleres de escritura creativa de Federico Falco (2020), Hernán Vanoli (2019), Hugo Correa Luna (2016-2018) y Maximiliano Tomas (2009-2011).

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