Entre fines de los 50 y comienzos de los 70, el fiscal Guillermo De la Riestra intervino en algunas de las causas por censura más resonantes de la literatura y el cine en Argentina. En ese contexto, Pirí Lugones lo entrevistó en 1960 para la revista CHE, un texto que compartimos a continuación.
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Introducción por Ana Regina
En la extensa y exhaustiva entrevista que Carlos Correas dio a la revista El Ojo Mocho (N.º 7/ 8, Buenos Aires, Otoño 1996), el nombre “De la Riestra” tiene un papel destacado. Guillermo De la Riestra fue el fiscal que denunció a la revista Centro, perteneciente al centro de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a su editor Jorge Lafforgue y al mismo Correas por “publicaciones obscenas” a partir de la publicación del cuento “La narración de la historia” (1959), considerado el primer cuento gay de la literatura argentina. Pero De la Riestra lejos está de ser un one hit wonder, su trabajo como fiscal-censor y paladín de la moralidad lo ubicó en grandes polémicas. Durante las décadas de 1950 y 1960 sostuvo una campaña contra diversas expresiones culturales consideradas incompatibles con la moral pública, amparado en el artículo 118 del Código Penal.
Uno de los primeros episodios de esta ofensiva ocurrió en noviembre de 1957, cuando inició una causa penal contra la editorial Ahriman por la publicación de La carne de la orquídea, del escritor británico James Hadley Chase. La novela, perteneciente al género policial negro, fue considerada por el fiscal De la Riestra una amenaza para las buenas costumbres debido a su representación de la violencia y a sus insinuaciones sexuales. La causa derivó en el procesamiento del editor Joan Merli y del traductor Eduardo Goligorsky.
En junio de 1959, el fiscal impulsó acciones judiciales contra Los amantes, película del director francés Louis Malle. El film relataba una experiencia de adulterio femenino presentada sin castigo moral y asociada al deseo y al placer, algo que para los sectores conservadores resultaba especialmente provocador. De la Riestra llegó a acusar de prevaricato al juez que se negó a prohibir la exhibición de la película. Lejos de fortalecer su posición, aquella maniobra marcó su derrota en el terreno cinematográfico. A partir de entonces perdió respaldo institucional para intervenir en los estrenos comerciales y su actividad censora se concentró principalmente en el ámbito editorial.
Pocas semanas después, en julio de 1959, con traducción al castellano de Lolita, de Vladimir Nabokov, realizada por Enrique Pezzoni para la revista Sur, De la Riestra promovió el secuestro inmediato de los ejemplares distribuidos en librerías y depósitos de Buenos Aires. El fiscal interpretó la novela como una forma de pornografía y una apología de la corrupción de menores, impulsando acciones judiciales contra la editorial y el traductor. La medida provocó un escándalo internacional y generó una amplia reacción de escritores e intelectuales que se puede rastrear en el número 260 de Sur (septiembre y octubre de 1959).

En mayo de 1960, seis meses después de la publicación de “La narración de la historia”, de Carlos Correas, De la Riestra promovió una querella criminal que derivó en el allanamiento de la Facultad de Filosofía y Letras, el secuestro de ejemplares y la condena judicial de sus responsables. Correas recibió una pena de seis meses de prisión y el editor Lafforgue fue condenado a tres meses. En la misma línea moral, censuró la novela Asfalto, de Renato Pellegrini.
Una de las últimas y famosas intervenciones del fiscal en el campo literario se produjo en 1968 con Nanina, novela de Germán García. Convertida en un inesperado éxito editorial gracias a sus sucesivas reediciones, la obra fue denunciada por su lenguaje coloquial y referencias sexuales. De la Riestra consiguió que la Justicia prohibiera la circulación del libro y condenara a su autor a un año de prisión en suspenso. Al año siguiente apareció Proceso a Nanina, publicado por Ediciones LH, un volumen colectivo que denunciaba el hostigamiento judicial y transformó el caso en un símbolo de la lucha contra la censura cultural.
En noviembre de 1960 la revista CHE publicó una entrevista al fiscal Guillermo De la Riestra llevada a cabo por la escritora y periodista Susana “Pirí” Lugones. Gracias al trabajo de digitalización del CEDINCI y al repositorio AmericaLee, compartimos el material.

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Interrogatorio al Fiscal
Reportaje de Pirí Lugones
Edificio de Tribunales, entrada por Lavalle. El Fiscal De la Riestra no está en su despacho. Buena oportunidad para enterarse, por boca de un empleado, qué funciones desempeña un Fiscal. Desenmarañando el complicado lenguaje legal oímos que las denuncias las hace un particular o el mismo Fiscal ante la Cámara o la Fiscalía. La Cámara sortea la denuncia y la remite a un juzgado de instrucción que a su vez entrega la denuncia a un Fiscal para que dictamine luego de investigar. El sumario de instrucción es secreto, pero el denunciante puede a su vez ser querellante. En caso de que el Fiscal sea el querellante, puede pedir, por una acordada de la Cámara, “vista excluyente”, con lo cual queda facultado para ser él la persona que interviene.
Llega De la Riestra. Ni alto ni bajo, pulcro, con ojos pequeños escrutantes y torcidos. Tiene el cabello muy corto, anteojos y traje sport. En su escritorio se apilan los expedientes en hileras ordenadas, y en los armarios desbordan los libros pornográficos, según su propia declaración.
Contesta con amabilidad y paciencia, sentado tieso en su sillón. Opone reparos al reportaje pero al rato acepta contestar.
Nació en Rosario hace 49 años. Se inició como magistrado en San Juan; está casado, no tiene hijos. (“Encargamos quintillizos cuando nos casamos, pero la fábrica del Cielo no quiso enviárnoslos”).
Durante el peronismo fue expulsado de la magistratura de la Provincia de Buenos Aires y la Revolución Libertadora le dio el actual cargo de Fiscal.
Una lectura de la “Librería del Temple”, un escudo de la ACA en la solapa, un crucifijo, un retrato de Pio XII y un grabado que representa a Juana de Arco, hacen inútil nuestra primera pregunta: ¿Es usted católico?
Aclaración Importante
1. Este reportaje se realizó antes de la aparición del N.º 1 de CHE. En ese momento estaba en vigencia la prohibición para exhibir Los amantes.
2. El Dr. De la Riestra se negó a contestar la entrevista. Pero pudo más su curiosidad y una a una contestó las preguntas mientras la cronista tomaba notas.
3. Se le envió luego el cuestionario —preguntas y respuestas— pasado en limpio. El Dr. De la Riestra tuvo palabras de felicitación para la exactitud con la que se había tomado nota. “La felicito por la memoria” —dijo telefónicamente.
4. …“Pero no conviene para mi actuación que se publique ahora”.
5. Hemos esperado un tiempo prudencial y no hemos recibido autorización del Dr. De la Riestra para publicarlo y lamentablemente no hemos podido dar con él telefónicamente.
6. Presentamos las respuestas tal como las oímos y dejamos expresa constancia que con el sólo recurso de nuestra imaginación no hubiéramos podido inventar estas contestaciones. Si no fuera así, Dios y la Patria nos lo demanden. Como dice Frondizi.
¿Cómo llamaría esta campaña iniciada por usted de lucha contra la pornografía?
Guillermo De la Riestra: No la llamaría campaña. La llamaría simplemente, cumplimiento de una obligación. La ley 1893, art. 118, inc. 1º, impone a los fiscales la obligación de denunciar las publicaciones obscenas.
¿Cuándo la inició usted?
En noviembre del 58 hice las primeras denuncias contra Padres Solteros (película sueca) y Amantes Malditos. Pero la tramitación de las causas, es dolorosamente lenta. Todavía no hay fallo definitivo para algunas de esas denuncias.
¿En qué otras causas intervino?
Aparte de las citadas, denuncié Los Amantes de París, Los Amantes, Los Buscas, La Isla del Deseo. (Esta última, procesada antes de su estreno).
¿Ve usted mucho cine?
Poco, soy poco “cínico”. Además vivo en Martínez y salgo poco de noche.
¿Cómo hace entonces para informarse del contenido de las películas?
Bueno, por comentarios, por informes que me traen.
¿Qué lecturas prefiere?
Prefiero las históricas.
¿Qué libros ha denunciado como obscenos?
Aparte de los libros que pertenecen a los bajos fondos, como los de las colecciones Coal, Cobalto, etc., hablando de literatura, Lolita y El reposo del guerrero.
¿Con qué resultados?
Para El reposo del guerrero todavía no hay sentencia. Ha habido muchas chicanas y al traductor no se lo ha podido procesar por estar en Europa. El asunto de Lolita está en trámite. No está en librerías sólo por disposición municipal.
¿Sabe usted que la prohibición de Lolita solo hizo acrecentar su precio en las librerías céntricas?
Sí, está prohibida en Buenos Aires, pero no en el Gran Buenos Aires. Ahora me estoy refiriendo a la literatura y no a las obras de pornografía que se venden en los bajos fondos, y que son traducciones de novelas pornográficas norteamericanas.
¿En los Estados Unidos hay mucha pornografía?
Sí, es nuestra principal fuente de importación, junto con Suiza y Suecia. Suecia es el país con más divorcios y con más suicidios, y en Estados Unidos tienen el pavoroso problema de la delincuencia juvenil.
¿Considera que el cine sueco inmoral?
No, aparte de la película Padres Solteros, que es inmoral en la forma, por las escenas que contiene, aunque su contenido final no lo sea.

¿Hay en la historia de la magistratura otros casos de fiscales que como usted se hayan dedicado a esta campaña?
No recuerdo en este momento más que el caso del Dr. Porcel de Peralta que hace ya muchos años se dedicó a cerrar teatros de bataclanas. Pero la pornografía, como lo he mantenido, en muchos de mis escritos, es producto de la tiranía (peronista) que la usó como arma contra la religión. Recordará usted el caso de las “Mulatas de Fuego”, a quienes los muchachos de la Acción Católica les prohibieron actuar en San Luis, con toda valentía.
Por el año treinta y tantos había en el país una sola revista pronográfica, del estilo de Rico Tipo (Caricatura Universal), Villada Achával, en Córdoba, donde era jefe de policía la hacía quemar en la estación de ferrocarril apenas llegaba… ¡Una gran persona Villada Achával! Cuando yo inicié la campaña había revistas como Dinamita, Bomba H, Ricuritas, que se han ido eliminando gracias a la labor del Sr. Fassano, de la Municipalidad y del cuerpo de inspectores honorarios, señores de la ACA, que trabajaban de madrugada, yéndose al bajo, a ver qué revistas están por distribuirse…
¿Cuál es su ideal femenino?
Eso depende de la vocación que Dios le haya dado a cada mujer. Podría citarle a Juana de Arco, a Geneviève de Galard, a la Perfecta Casada.
¿Y su ideal masculino?
Según a qué actividad se dedique. Nosotros tenemos un ejemplo de absoluta pureza en San Martín, para nuestra gloria. También en José Manuel Estrada, pobre y cargado de hijos que renuncia a sus cátedras para luchar por sus ideales. Y en nuestro siglo, el Papa Pío XII.
¿Cuál es para usted el ideal de sociedad, el ideal de cultura?
El ideal de sociedad, la sociedad cristiana, es decir, la sociedad en que se cumpliera individual y colectivamente con los principios de moral católica. Cultura, la que estuviera inspirada en Cristo, la que tenga su principio y su razón de ser en Él.
¿La cultura debe ser dirigida? Y en caso afirmativo ¿por quién?
La cultura es producto del hombre, ¿no? Ahora, ¿cuál es el fin y la razón del hombre? Dios. El Estado no debe dirigir la cultura, pero sí debe velar para que la cultura no sirva al mal. Pero el Estado no puede por sí dirigir la cultura en un sentido determinado.
¿Debe haber censura previa? ¿Ejercida por quién?
En el cine y los espectáculos públicos sí, por la sencilla razón de que una vez lanzado el mal ya está hecho y no puede detenerse. Esto es también conveniente para los empresarios. (Por ejemplo, nos pidieron opinión sobre una película de Brigitte Bardot, El Amante Prohibido. Sólo hubiera sido admisible con un corte vertical, dejando sólo la banda de sonido). La censura sería ejercida por el Estado, organización externa de la sociedad, con la cooperación de aquellos que tienen más fundamento para luchar contra el mal, es decir, La Iglesia, las Asociaciones de Padres…
¿Pero no cree que los censores de tanto ver obras obscenas se contaminarían del “mal”?
No, porque como dice el Evangelio, el hombre no será tentado más allá de sus fuerzas. Tampoco el médico se contagia, ni el sacerdote se hace pecador de tanto oír pecados.
Pero los particulares no son sacerdotes…
A los particulares Dios les da la gracia necesaria para cumplir su función.
De modo que usted considera que solo los católicos pueden ejercer la censura.
No. Yo, por ejemplo, pertenezco a OASMO, que es una sociedad que agrupa a judíos y protestantes. Pero la moral crstiana no está limitada a los católicos; los judíos conocen el decálogo. Fuera de la religión también hay personas de buena voluntad.
Sobre la censura quiero preguntarle: ¿censuraría usted, si estuviera dotado de los poderes necesarios, la obra o el autor? Quiero decir, ¿condenaría la obra de poetas como Baudelaire, Verlaine, Rimbaud?
No. Baudelaire, por ejemplo, era una pobre alma atormentada por el vicio. Su obra tiene una gran parte espiritual si se la despoja de versos torpes y obscenos.
¿Cree usted que hay en el arte contemporáneo una preponderancia de lo pornográfico o se trata de una inclinación morbosa de nuestra época, o simplemente, de un fenómeno comercial, es decir de una especulación de editores, exhibidores, etc?
Creo que es un negocio de gente que especula con el pecado original, la concupiscencia de la carne y que muchos fomentan. En todas las épocas hubo una lucha por este problema, mayor o menor; pero ahora parece que todos los diques se hubieran roto. Las primeras películas que denuncié tenían tres o cuatro escenas torpes, las de ahora, mucho más. Y la Comisión Calificadora de Cine no tiene autoridad para vetar o cortar.
¿Sabe usted que en estos momentos es la figura más discutida de Buenos Aires? ¿Qué siente por esa causa?
Sí, soy Savonarola, un Torquemada… (ríe). Pero a un magistrado no le afectan las opiniones en contra. Siendo únicamente la responsabilidad que tenemos como magistrados y como católicos de luchar por la moral y el derecho. Yo no he buscado este puesto, pero se me ha encomendado una misión.
¿Hay otras formas de escándalo que usted pueda denunciar? ¿O solamente lo erótico?
Desgraciadamente el Código se refiere solo a lo obsceno. Y los fallos de la Cámara han determinado que lo obsceno se refiere sólo a lo que hiera el pudor sexual medio.
¿Cómo se determina el pudor “medio”?
Bueno, en una sociedad que no ha llegado a la corrupción de Herculano, que no reviste las características de Sodoma, no es difícil calcular qué entiende por “medio” las personas decentes.
¿Ve usted los avisos publicitarios? ¿Por ejemplo los de ropa interior femenina? ¿No los considera obscenos?
Sí, pero no damos abasto.
¿Cree que podría encargarse una campaña popular contra la pornografía? ¿Cómo?
Para eso están las asociaciones que buscan la elevación moral de las personas, no ya la Justicia.
¿Sabe usted que en los quioscos circulan publicaciones extranjeras que bien podrían ser llamadas obscenas?
Sí, por ejemplo el Anuario Fotográfico Norteamericano. Pero hay imposibilidad material para emprender esa tarea. Esto les toca a las autoridades municipales. La pornografía es un negocio productivo, a pesar de que DIFA, por ejemplo, tiene 5 procesos.
¿Sabe usted que los baños de señoras en los cines y las confiterías están tapizados de leyendas —además de las políticas— pornográficas?
Sí, pero esto es tarea de los inspectores e higiene de la Municipalidad.
Dr. De la Riestra, ¿qué opina usted del amor?
“El amor es un bicho
que cuando pica…”.
¿Qué opina usted del psicoanálisis?
No tengo preparación ni vocación para contestarlo. Me remito a lo que escribió el Padre Castellani sobre Freud.
¿Y del personaje de Landrú, Jacinto W., El Rebland?
No lo he leído. Pero Tía Vicenta publicó un chiste sobre mí… Hay que aceptar los chistes.
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