Seguimos explorando el blog como refugio antiansiedad en tiempos de redes y algoritmos. En esta cuarta entrega, Alejandro Agostinelli, detective de lo insólito y mythbuster nacional, responde algunas preguntas sobre FactorElBlog.
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+ Leé la entrega #1: El oficio del plumín, de Diego Parés
+ Entrega #2: Linkillo, de Daniel Link
+ Entrega #3: apóstrofe, de Pablo Makovsky
¿Cómo y cuándo surgió el blog FactorElBlog?
Factor (https://factorelblog.com/) es la reencarnación de Magia Crítica, subtitulada “Crónicas y meditaciones en la sociedad de las creencias ilimitadas”, que era parte del combo de blogs que publicaba la edición digital del diario Crítica, dirigida por Jorge Lanata, entre 2009 y 2010. Éramos Diego Gualda (Cómo dejé de fumar), Diego de la Fuente (Fumado), la columna de Fernando Peña, luego reunida en el libro A que no te animás a leer esto (Sudamericana, 2009), y Carolina Aguirre (La peleadora), que recibían miles de visitas. Hermandad rara la de esas redacciones sin redacción. No nos cruzamos nunca, ni siquiera en las asambleas del diario, donde hasta la Comisión Interna nos dificultaba el acceso. Nerina Sturgeon, editora de Crítica Digital, un buen día me informó que mi blog iba a dejar de salir. Sus métricas eran muy inferiores a las de un blog recién incorporado, Calendario Maya. Esta señora voló el blog sin poderme despedir de los lectores. Eso, y aquella comparación hiriente, me animaron a hacerle un juicio a uno de los propietarios del diario, que gané. Como hice pública mi indignación en otro blog con el mismo nombre, donde rescaté aquellos posts, decidí seguir el blog por las mías.

¿Y por qué se llamaba Factor 302.4?
Fue un título experimental, quería saber si se la bancaba con un nombre imposible de recordar. Y funcionó, aunque luego lo cambié por FactorElBlog. La inspiración del nombre, Factor 302.4, surgió del relato de un contactado brasileño, Génesis Moreira. Él le llamaba así a cierta pócima que recibió de una transmisión de extraterrestres. Le dijeron que esa fórmula estimulaba “una sustancia química del cerebro capaz de proporcionar una autodefensa natural”. Se me ocurrió que esa también podía ser la fórmula de un “energizante cultural que no subestima las autodefensas naturales del cerebro”, para reivindicar la inteligencia y la autodeterminación, no importa lo que digas. Otro lema del blog es “las ideas vienen de todas partes”. No recuerdo cómo Moreira se enteró y me pidió que cambiara el nombre, ya que había dejado de creer en esas cosas y si lo mantenía podía propiciar fuerzas demoníacas. El 11 de abril de 2025 festejamos los quince años de Factor. En lo personal, celebré contando la historia del logo del sitio y la historia de Génesis Moreira. Pero lo más gratificante fue el encuentro humano. La Biblioteca Popular Ansible se llenó de amigos. Esa compañía está entre las cosas más lindas que pasaron en la historia del blog.
¿Qué criterios se fueron definiendo para la creación de las entradas?
El concepto rector fue tan azaroso como la amplitud de mis intereses. La mejor prueba de la falta de criterio es el nombre de las secciones, algunos acotados y otros laxos o incluso arbitrarios. Hay categorías como AUTORREFERENCIALES, CIENCIA ACTIVA, CONSPIRATROZ, CREENCIAS INTENSAS, CULTURA ALIEN, PSEUDOLOGÍAS o REALITY FAKE, que refieren a temas muy específicos, pero otros como ALTeRNaTiVaS, DUDAS DEL MILENIO, INFLUENCIAS TERRÍCOLAS o VIDAS DE SANTOS son de una ambigüedad supina. ¡Un cambalache estrambótico! Sigo sin saber cómo arreglar eso. Mi amigo Pablo Lozano, webmaster todoterreno, tampoco.
¿Cambió el contenido y el enfoque desde su nacimiento al presente?
El primer post se tituló La ciencia es la poesía de la realidad. Escribí: “De mi experiencia en Magia Crítica (sus restos mortales descansan aquí) aprendí varias cosas. Entre ellas, que los visitantes de esta clase de blogs no leen textos largos y colmados de caracteres y enlaces que justifiquen cada afirmación. No les interesa meterse en artículos sesudos ni quieren saber nada de ensayos enciclopédicos. Dicen que el ‘lector tipo’ prefiere, más bien, ráfagas de información breve, colorida y hasta superficial. Dicen que es la hora del zapping-blog: juran que el retrato robot del ‘lector tipo’ que definen las estadísticas suele entrar para chusmear fugazmente el tema del día y nunca estaciona, sale corriendo a ver qué le cuentan en otra parte. Pues bien: Factor 302.4 hará todo lo contrario”. Fui fiel a ese criterio. Nunca me importó la extensión de los textos, asumo que el lector interesado sabrá hasta dónde quiere leer. Esa libertad sigue siendo parte de la diferencia entre el blog y el sitio cazaclics.

¿Pero recibís textos muy largos?
Claro, cuando recibo notas de 54 páginas con 9 de citas bibliográficas, la extensión habitual de las notas de mi amigo Fernando Soto Roland, le aconsejo editarlas en formato libro. Así Fernando ya publicó dos, El Lobizón de Carlos Casares (La Marciana, 2023) y Homínidos, Humanos, ¡Humanoides! Primer Cuaderno de Criptozoología (Coliseo Sentosa, 2023). Con el tiempo, el blog empezó a nutrirse con artículos de muchos colaboradores espontáneos y de colegas a los que les ofrecía el blog. Uno de ellos, Maury González, me confió que el editor de su primer libro lo leyó en Factor. ¡Imaginate mi felicidad! Así fue cómo hubo equipo. Seres afines encantados de colaborar en el sitio por gusto, conscientes de que el mío es un esfuerzo sin posibilidades de lucro. Esa diversidad enriqueció el proyecto. Admito que, inicialmente, en Factor quise escribir más sobre ciencia que sobre creencias. Al final me estacioné en un híbrido entre ambas, una especie de ciencia ficción que empezó a delinear un rumbo hacia lo fantástico en la vida real, una idea que se cristalizó en mi segundo libro, Argentina X publicado por Fondo de Cultura Económica en 2025.
¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos del formato blog?
Me gusta creer que es una revista que permite insertar links externos de las fuentes consultadas, algo que los sitios comerciales evitan porque necesitan retener al lector. No es que alguien me lo haya agradecido explícitamente, pero busco lectores que sepan de dónde saco las cosas y dónde ampliar su curiosidad. Me gusta intervenir visualmente las entradas con documentos, fotografías informativas y también disfruto de la posibilidad de corregir hasta el infinito, aunque sepa que a esa nota va a volver poca gente, porque casi todos los lectores buscan la nota cuando sale, después queda enterrada en la nube para siempre. Aun así, prefiero producir contenido atemporal, como si te dijera de catálogo, pero también disfruto jugar a la primicia cuando detecto un abordaje diferente de temas trillados por los medios tradicionales o puedo contar algo que nadie más sabe. Más allá del formato, lo que menos me gusta es depender de las redes sociales para difundirlo. Oxímoron: aborrezco el recurso que permite llegar a potenciales interesados. No me agrada que pocos valoren el esfuerzo. Detesto pasar la gorra, ok, pero existe la posibilidad de colaborar para gastos de mantenimiento. ¿Hacer remeras? ¿Tazas con el logo? Bffff, creo que los lectores de FactorElBlog no son fetichistas. Así que no sé. Nunca supe manejar ese aspecto.
Con el tiempo, FactorElBlog se convirtió en lo que podríamos llamar una «comunidad». ¿Coincidís? ¿Fue buscado? ¿Fue espontáneo?
No supe que esa comunidad existía hasta el fin de la cuarentena. Para celebrar “el regreso a la normalidad” convoqué a los seguidores a un bar con terraza en Palermo. Pensé que me iba a encontrar con seis amigos y vinieron más de treinta, entre ellos muchos desconocidos. Desde entonces, organizo cada fin de año un reencuentro. Siempre trato de que suceda algo sorprendente. Esa ilusión de FOMO —como dicen los chicos, “si no voy capaz me pierdo algo”—, hizo a los encuentros cada vez más concurridos.

¿Qué pensás que se generó entre las personas que día a día visitan, participan e interactúan con tu blog?
El grupo más sólido está en Facebook, donde permanece una especie en vías de extinción. Ahí insisto con la idea de aceptar la diversidad, que es bueno no estar de acuerdo y enriquecerse con el disenso. Ese concepto nuevo, o poco elaborado, viene a decir: “Podés ser escéptico y no un energúmeno”; o “podés ser creyente y nadie te va a faltar el respeto, somos capaces de aprender de tu experiencia, escuchar sin juzgarte”. Creo que se generó esa idea de aprender de todos, sin distinción de creencias ni de formación. Nunca pensé que esa consigna podía resultar atractiva, pero parece haber un grupo que le da valor. Es una de las pocas cosas de las que me siento orgulloso.
¿Por qué seguir sosteniendo un blog en tiempos de redes sociales?
El reverso del diabólico “nunca odiamos lo suficiente a los periodistas” es “las empresas periodísticas nunca le pagarán lo suficiente a los colaboradores”. Escribir para medios como colaborador externo es tortuoso. Muchos periodistas de mi generación quedamos afuera del circuito editorial. Si pagan, pagan una miseria, y a los premios. Entonces, en vez de buscar alguien que te dé bola o valore como corresponde tu esfuerzo, es preferible publicarlo en tu propio medio. FactorElBlog es el intento —fallido, ya que no es autosustentable— de crear un medio propio.
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