¿Puede haber belleza en el horror? Hace unos meses, Ana Regina proponía la palabra bellamuerte para nombrar esas “escenas mórbidas, perturbadoras o grotescas que, sin embargo, seducen por su estética, su sensibilidad y su potencia simbólica”.
En la obra en colaboración que vienen construyendo Diego Arandojo y Paté Crudo desde La puta puritana a 72 años de pesadillas se explora el abismo donde lo monstruoso se encuentra con lo estético, donde horror y atracción seducen al lector-espectador. La idea es sencilla y potente: desde sus primeros a sus últimos días anota las pesadillas que lo asolan y lo regocijan, como en el antiguo grabado de Goya.
El proyecto, editorial y revista Lafarium de Arandojo y las muestras de arte abyecto e infantil de Paté Crudo exploran una estética del horror en las ilustraciones y textos que pueblan las páginas de 72 años de pesadillas. Mi diario onírico. Pasen y vean.









