Mi foto con Maradona: Eduardo Longoni

Por la muerte de Diego Armando Maradona convocamos a fotógrafos y fotógrafas que lo retrataron en distintos momentos de su vida para que contaran la historia detrás de una imagen.

En esta primera entrega, Eduardo Longoni, reportero gráfico con más de diez libros publicados y cuatro décadas de trayectoria entre agencias como Noticias Argentinas y el diario Clarín, habla sobre La mano de Dios, la foto que captó el momento del primer gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial de 1986.

Además, analiza la fotogenia y la presencia de Maradona frente a las cámaras y elige dos de sus fotos preferidas hechas por colegas.

Foto: Eduardo Longoni.
La mano de Dios

Recuerdo ese día con mucha tensión, como cualquiera de los que se vivían cuando había que hacer un partido de Mundial, y más cuando se iban acercando las instancias decisivas, como los cuartos de final. Yo llegué muy sobre la hora, me agarró un embotellamiento en la Ciudad de México, así que tenía una posición muy incómoda que hizo que estuviera tenso durante todo el partido y que estuviera con la cámara pegada al ojo, porque tenía una parte del campo de juego tapada por la red del arco. Estaba muy pegado al palo izquierdo de Peter Shilton. Por todo eso tenía mucha desesperación por tener imágenes.

Y esta cuestión tan extraña de las cámaras reflex, que en el preciso momento en que uno dispara, durante una milésima de segundo uno se queda ciego, se queda sin ver porque se levanta el espejo. Así que en el momento en que estaba con la cámara en el ojo y vi una sombra que se levantaba… que era Maradona haciendo ese gol tan famoso, tan polémico, y que por otro lado es una estampa de su rebeldía… en ese momento no pude asegurar que tuviera la foto ni que el gol hubiera sido con la mano. Los fotógrafos que estaban al lado mío, que no habían podido hacer la foto y lo habían visto con sus ojos, sin las cámaras, sí lo afirmaban, pero hasta que no revelé el rollo al final del partido, en mi laboratorio portátil en las entrañas del Estadio Azteca, y hasta que no vi la foto y me aseguré que estaba en foco, no lo supe.

 

En esa época el fotógrafo no tenía manera de mirar el respaldo de la cámara y saber qué fotos tenía. Estabas muy acostumbrado a que había que seguir para adelante, había que seguir fotografiando, y te olvidabas del instante más allá de que sí estabas ansioso por verlo aparecer cuando revelaras el rollo, pero te olvidabas y seguías adelante. Y entonces a los pocos minutos ocurrió el otro gol, también en el mismo lugar, así que Maradona llegó a puntear la pelota también delante de mi cámara, y esa es otra de las fotos que tengo. Después al final del partido pude entrar a hacerle fotos mientras festejaba y se abrazaba con sus compañeros.

Y recién bajás cuando revelás y empezás a copiar y a transmitir. Yo en ese momento trabajaba para la agencia NA (Noticias Argentinas), así que la foto se difundió mucho en medios de Argentina y en agencias internacionales. Pero es otra dimensión la que teníamos, porque ahora sabemos lo que pasó en los diarios del mundo al instante. De hecho, con la muerte de Maradona nos enteramos al otro día cómo salió la noticia en todos los diarios del mundo, pero en ese momento, sin redes sociales ni internet, nunca vi las publicaciones extranjeras, no sé qué diarios la publicaron, se me escapaba todo eso. No tengo ni los recortes. Sé que se publicó en muchos lados, por lo conocida que es la foto, pero no vi y no tengo los registros de eso.

 

 

Cuando él jugaba, lo estético era su cuerpo. Parecía que flotaba. Era impresionante verlo. Vi muchos jugadores hábiles, Brindisi, por ejemplo, o Alonso, o veloces como Cannigia. Pero Maradona flotaba. Y en la foto de la mano de Dios se ve esa cuestión tan estética, de estirarse, se le ven las costillas a través de la camiseta. Me parece que tenía una elegancia para jugar, y en cualquier foto aparece esa magia. Uno puede decirlo más románticamente y decir que tenía un halo, algo casi sobrenatural.

Otras fotos

 

Foto: Ricardo Alfieri

Hay dos fotos de otros autores que me encantan y que me parece que lo pintan en su personalidad. Una es de Ricardo Alfieri (hijo) en Argentinos Juniors, en la que Maradona está todo embarrado después de un entrenamiento. Esa foto pinta ese tesón, esa voluntad, para entrenar en cualquier lugar y jugar al fútbol contra viento y marea, con barro, con el tobillo hinchado como jugó contra Brasil en el ’90. Esa imagen respira fútbol.

Y la otra es una foto que hizo Martín Acosta en el Mundial de Estados Unidos 1994, en el gol contra Grecia, que es el último que hizo Maradona con la Selección. Él va a gritar el gol a la cámara de televisión, y Martín Acosta estaba en la tribuna, casi encima de la cámara, y Maradona aparece con la cara desencajada de gol. Y de alguna manera yo creo que ahí está esa voluntad que tenía él para reinventarse. Porque antes del Mundial 94 no venía jugando en la Selección, y la Argentina casi se queda afuera y Basile lo llama para jugar el repechaje contra Australia. Y bueno, era la reinvención de Maradona. Además es un gol espectacular. Después viene la suspensión y el “me cortaron las piernas” y demás, pero ese gol es espectacular y esa foto lo pinta muy bien.

 

Foto: Martín Acosta

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Cultura de relleno. Revista digital.

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