Lana del Rey acaba de lanzar su nuevo single, “White feather hawk tail deer hunter”, que da una pista más de su próximo álbum. Ana Regina escucha la canción, ve el videoclip y sigue juntando migajas de la poética de la artista neoyorquina.
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La semana pasada Lana del Rey compartió con el mundo una nueva canción y su respectivo video. Es un adelanto de su nuevo álbum, por ahora llamado Stove (y la aclaración vale porque ya cambió de nombre varias veces). El nuevo tema “White feather hawk tail deer hunter” se aleja muchísimo del sonido country que venía prometiendo y nos adentra en un mundo de fantasía oscura.
El video me recibe con una intro inquietante y perturbadora, evoca no sólo un sonido que me lleva al primer Disney combinado con el cine noir. Con una estética amateur y casi casera también me recuerda a primeros trabajos de Lana, como “Videogames”, y funciona como una puerta hacia un universo romántico y fantasmagórico. Escucho la voz de su flamante marido Jeremy Dufrene, acreditado como coautor y a quien le dedica varios versos de la canción: “you’re Positively voodoo, everything that you do/ Did you know exactly how magical you are?” (Positivamente vudú, en todo lo que hacés/ ¿Sabías con exactitud lo mágico que sos?).
Lana junta la magia con la cotidianidad. Tal vez una forma de decir, como lo supo hacer en “Wildfire Wildflower”, que no es necesario prenderse fuego para amar. La magia puede estar en simples actos de amor como cocinarle a la persona amada aunque, como canta en la nueva canción, parezca extraño verla cocinando para su marido.
“White feather hawk tail deer hunter” se aleja mucho de los temas que las cantantes pop venían estrenando en los últimos meses, acompañados de pasitos de bailes listos para replicar en TikTok. Una vez más, Lana del Rey demuestra su diferencial y cuenta que ella se encargó del arreglo de cuerdas que escucho y me perturba. “Dean Reid lo mezcló, Laura Sisk también lo mezcló un poco, y Jack Antonoff y yo lo hicimos juntos. Por fin encontré ese acorde mágico que me faltaba. Mi cuñado Jason Pickens, mi hermana Chuck Grant y [mi esposo] Jeremy [Dufrene] también lo compusieron conmigo”. Ese arreglo mágico es el andamiaje de la canción y se refiere a él como si invocara un hechizo.
El tema me envuelve en una atmósfera polvorienta y de ensueño. En el videoclip la veo a través de una especie de lente apenas empañada. La luz es difusa, velada, como la del dibujo animado vintage que incluye y después imita. Lana se mueve como Koko the Clown, en la película de 1933 Betty Boop in Snow-White. Lana podría ser esa Blancanieves que se mueve a través de la nieve, pero una nieve falsa, artificial. Lana sigue jugando con los pliegues del artificio y se envuelve en un clima de cuento de hadas. Aunque ese cuento, tal vez, no sea al estilo Disney sino al estilo de los Grimm.
El cazador en el bosque

En la imagen que acompañó el lanzamiento del single “White feather hawk tail deer hunter”, ilustrada por Tara Strubbing, podemos ver a una niña blanca abrazada a un lobo negro. Lana también podría ser Caperucita enamorada del cazador. Algunos críticos se apresuraron en calificar a la canción como una oda al amor tradicional y la llamaron una “mujer mantenida”.
La incompetencia a la hora de leer la obra de Lana del Rey nunca deja de sorprenderme. En cambio, la letra de esta nueva canción, las referencias a otras poetas hacia dentro de su misma obra, el video lleno de detalles, me muestra una Lana enamorada, sí, que juega con el lugar de la mujer tradicional (Lana del Rey siempre fue una nostálgica del imperio) pero que al mismo tiempo subraya que ese amor compartido con su esposo es cuasi mitológico. Su amado es un cazador en tanto es un animal, y ella es la presa cazada. Ambos son animales del bosque en un juego de persecución, apareamiento y seducción.
En ese sentido, la canción me recuerda a un poema de Sylvia Plath. El poema de Plath compuesto sólo unos días después de conocer a Ted Hughes reza: “Una pantera macho me ronda, me persigue:/ Un día de estos al fin me matará./ Su avidez ha encendido los bosques,/ Su incesante merodeo es más altivo que el sol”. (¿Aquellos críticos también dirán que Plath era una trad wife?). El deseo que despierta Hughes en Plath es de una naturaleza depredadora, bestial. La relación marcada por el fuego y la intensidad terminó con el suicidio de Plath metiendo la cabeza en el horno, una escena que Lana replica en el videoclip de “White feather hawk tail deer hunter”.
La mujer en el horno

Una semana antes del estreno del video, el 11 de febrero, se cumplieron 63 años de la muerte de Plath. Al momento del estreno de Lana, algunos medios aprovecharon para funar a la cantante diciendo que la escena del horno era de mal gusto y que “reducía la obra de Plath a su muerte”. En general es muy común toparse en redes sociales con imágenes de Sylvia Plath y citas de sus diarios con un filtro de cornudización (es decir, una presentación de su imagen y su obra en forma “aesthetic”, rodeada de florcitas y colores pasteles que subrayan sólo su melancolía, su depresión, su malestar existencial, lista para el consumo y la viralización).
Leer el gesto de Lana en el horno como “mal gusto” o “falta de respeto” es desconocer o leer muy mal la interpretación y el intertexto que ella hace de la obra de Plath, pero también negar muchos aspectos de esta escritora. En su novela La campana de cristal, publicada en 1963, Plath imagina una y otra vez formas de morir, esos escenarios son patéticos y terminan siendo graciosos. Nadie niega el final trágico de Plath, incluso Lana ha vuelto sobre eso varias veces en su propia poesía. Sin embargo ella es capaz de leer el humor con el que a veces trabajaba Plath. Veo a Lana abriendo el horno y metiendo su cabeza dentro y revive justamente esa cuota de gracia, juego y ambigüedad.
La mujer y el cazador

Como Plath, Lana sigue hablando de la amenaza del amor, sigue cantando sobre la devoción de la amante, la sed del amado. Escucho al cazador de Lana y los versos de Plath resuenan en mi cabeza “El negro depredador, impulsado por el amor/ A las gráciles piernas, prosigue a mi ritmo”.
El hombre que Lana ama no es un príncipe encantador, es un cazador de ciervos con cola de halcón de plumas blancas. Él la atravesó con su flecha y se metió tan profundamente en ella que forma parte de su médula ósea: “When I met him, like an arrow / Like a bird in the heart, like a sparrow / In the dark snap, crackle, pop / We’re a match, he’s just in my bone marrow” (Cuando lo conocí, fue como una flecha/ Como un pájaro directo al corazón, como un gorrión/ En la oscuridad (snap), snap, cruje, explota/ Somos tal para cual, está hasta en mi médula ósea). Lana canta una fábula de persecución, seducción y apareamiento.
Como en la imagen promocional de “White feather hawk tail deer hunter”, cazador y presa duermen abrazados: ella y él juegan en la nieve falsa de LA, se pasean en un tractor, hornean juntos. Médula ósea, carne y huesos, parecen ingredientes para una pócima mágica, tal vez la pócima de amor de la que Lana disfruta, intoxicante por completo. La amante que Lana canta en este nuevo tema vive feliz en el bosque, junto a su amada bestia.