La realidad es una cosa lejana que se acerca con infinita lentitud al que tiene paciencia
R. M. Rilke
La lentitud es una afrenta para el sistema nervioso del capital
Vivian Abenshushan
La escritora Agustina Espasandín (Buenos Aires, 1992) cuenta por qué eligió esas citas del poeta y novelista austríaco Rainer Maria Rilke (1875-1926) y de la autora mexicana Vivian Abenshushan (1972) para el comienzo de su libro Que pase algo pronto (Sigilo, 2024).

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Por Agustina Espasandín
Descubrí la cita de Rilke leyendo El discurso vacío (1996), de Mario Levrero. Me consta, por haber hablado con otrxs lectorxs y buceado en internet, que somos muchxs lxs que luego quisimos dar con la fuente y no lo logramos. Hay algo simpático y significativo en esa dificultad para rastrear el original: uno de los motivos por los que elegí este epígrafe fue el hecho de que funcionara como un atajo secreto para referirme y homenajear o agradecer a Levrero, cuya obra iluminó (nunca más atinado el verbo) el germen de mi propia novela, pero sin mencionarlo directamente. Es sabido, además, que Levrero es uno de esos autores cuyo efecto de lectura es el de “este tipo me está hablando a mí”.
Más allá de Levrero, la precisión de Rilke para capturar la cualidad de la realidad a través de la cual puede, de un momento a otro, ser extrañada, a mí me sigue pareciendo hasta el día de hoy, apabullante. Pienso en esa cita como una invitación amable a desconfiar de la manera dada en que pensamos lo real, la realidad y, por ende, la posibilidades literarias del hoy tan bastardeado realismo. Una invitación que se sigue de una pista, sugerencia o intuición: la de que acaso la realidad, si se la mira con paciencia, la paciencia que ensayó, por ejemplo Saer en su obra, se desgrane y no sea aquello que pensamos, sino otra cosa que a primera vista se escapa.
Escritos para desocupados (2005), de la mexicana Vivian Abenshunshan, es un ensayo comprometido y exhaustivo que aborda principalmente la relación entre el tiempo, el capitalismo, la productividad, el trabajo y el ocio. A este libro transmedia Abenshunshan lo escribió durante un período de desempleo voluntario (aventura que emprende la protagonista de mi novela), y su descarga gratuita es, por supuesto, un gesto de coherencia política y una crítica a la lógica mercantil editorial. La cita sirve para afinar sobre la cuestión de la paciencia planteada en el epígrafe anterior por Rilke e, introducir también la dimensión política y programática con la que mi novela iba a trabajar sobre esos mismos temas pero de manera elusiva.
El título y los dos epígrafes forman una tríada de paratextos. El ruego “que pase algo pronto” (un ruego que aparece frente al aburrimiento) intenta, entre otras cosas, avisar de alguna manera que la novela no tiene su preocupación principal en la trama. No busca entretener y atrapar desde los eventos y que, por ende, sería mejor que sus lectorxs no entraran esperando eso. De hecho, la pregunta que me gustaría que se suscitara al final sería algo así como “¿qué es que pase algo?” “¿de qué orden es el acontecimiento que como lector/a esperaba que sucediera?”. La cita de Rilke busca arrimar a lxs lectorxs el modo en que ameritaría que se aproximasen al realismo, incluso pedirles que tengan paciencia, que confíen en el tratamiento que va a darle el libro. Pero además, porque el epígrafe también es una oportunidad de salirse del interior de la obra, fue la manera que encontré de decir que la paciencia no es cosa menor: que tener paciencia para leer es una forma de llevarle la contraria al modo de vida que propone el capitalismo y que, con un poco de suerte, tal vez, en ese remanso de tiempo robado, algo suceda. Para escribir este texto fui a consultar El discurso vacío y encontré dos subrayados. Una dice “el aburrimiento como corriente literaria”, y otra, más adelante, “(…)tal vez, pienso, este aburrimiento sea necesario para capturar de pronto, en un asalto sorpresivo, a los verdaderos contenidos que sigo esperando encontrar”. Me gusta pensar que ahí Levrero estaba pensando alrededor de eso mismo.