Epígrafes: Jeremías Gamboa, Lou Reed y Contarlo todo

Yes I am mother nature’s son
And I’m the only one
I do what I want and I want what I see
Huh, could only happen to me

 

El escritor peruano Jeremías Gamboa (1975) cuenta por qué eligió esa cita de la canción “I’m so free” de Lou Reed para el comienzo de su novela Contarlo todo (2013).

El epígrafe inexistente

Como lector le presto una atención alta a los epígrafes, que creo deben anunciar y aludir de una manera poderosa y misteriosa al “centro” del libro, a su nudo de conocimiento y a su metáfora central, si la tiene. El epígrafe ofrece también una clave de lectura y muchas veces predispone al lector en una dirección que el autor quiere o anhela para su texto. Cuando se termina de leer la novela, el epígrafe debería brillar.

Con Contarlo todo pasa algo curioso porque, en sentido estricto, es un libro sin epígrafe. El que tiene epígrafe es un libro ficticio dentro de él, llamado El día de contarlo todo, y que escribe un personaje de ficción llamado Gabriel Lisboa. Como se juega la vida en ese texto, Gabriel usa el epígrafe de una manera distinta, como un activador: es lo primero que escribe esperando que ese epígrafe, parte de la letra de un tema de Lou Reed, le traiga suerte y lo acompañe todo el tiempo que intente escribir la historia de su vida. Yo escogí ese texto (la letra del tema “I’m So Free”) para que Gabriel abriera con él su documento porque fue precisamente esa la canción que sonaba en mi computadora la mañana en que salí de la ducha y por algo que no entiendo empecé a escribir el primer brote de ese libro que ni siquiera tenía personaje. Y lo primero que escribí, curiosamente, fue ese epígrafe.

 

La historia con Reed es particular. Años antes de escribir Punto de fuga, mi primer libro de ficción, había sufrido mucho por escribir con soltura lo que sentía dentro de mí. Durante un viaje por Áncash, en el interior del Perú, mientras escuchaba “Beginning to See The Light”, un tema de Reed en la etapa Velvet Underground, me di cuenta de que si algún día finalmente encontraba mi voz y escribía, tendría que ser con esa actitud con la que Reed interpretaba esa canción. El milagro se dio en Lima, porque allí empecé a escribir los primeros cuentos que me convencían. Era libre y Reed estaba conmigo. Por eso usé esa relación entre un aspirante a escritor y Reed para el protagonista de mi novela. Me gusta ese epígrafe para el libro de Gabriel Lisboa porque habla de una afirmación que él y yo sentimos esa mañana y que me parece que a veces es necesaria para empezar cierto tipo de libro. A veces uno escribe con un epígrafe provisional que es como una brújula de sentido, un texto que una vez que cumple su misión, es reemplazado por otro, o retirado. Este texto lo dejé porque es parte de la novela y enunciación de Gabriel. En sentido estricto, Contarlo todo, a pesar de que engaña a muchos, no tiene epígrafe.

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